Cuando mi hija cumplió 2 años
El año más triste de mi crianza
Cuando mi hija Monserrat cumplió 2 años como familia comenzamos a vivir un etapa muy complicada. Las pataletas y los berrinches eran más repetitivos y menos manejables. Su papá y yo no lográbamos regular nuestras emociones y comportamiento y, perdíamos el control absoluto de lo que sucedía.
En lo personal era muy frustrante y entristecedor no poder ayudar a mi hija a comprender lo que sentía en ese preciso momento y a guiar su conducta hacia su adecuada adaptación.
Esto me llevo a cuestionar mis prácticas como madre, las conductas que aprendí con mi familia de origen, las prácticas que aprendió y ejerce el padre de mi hija, y cuáles serían las ideales para su adecuado desarrollo.
A pesar de tener una licenciatura en psicología era muy difícil poner en práctica todos mis conocimientos y ejercer una adecuada parentalidad, esto me llevó a leer, foros, libros, revistas científicas, a ver vídeos psicoeducativos y, aprender todo lo que fuera necesario para desempeñar de mejor manera nuestro rol como padres.
Poco a poco con el papá de Monserrat hemos logrado conocernos a nosotros mismos, congeniar y ejercer una parentalidad más consciente, enfocándonos en el desarrollo de nuestra hija, en sus propias necesidades y estados emocionales, de manera sensible, respetuosa y positiva.
En un comienzo fue complicado por qué nos vimos envueltos por un conflicto, por un lado, fue difícil tomar conciencia y hacer frente a cómo nos dañaron en la infancia, y por otro, percibir y afrontar como compañeros de parentalidad reiteradas discusiones por el daño que causamos o podíamos causar al repetir patrones dañinos que vivimos en la infancia sin permitir el desarrollo saludable de nuestra hija.
A veces es necesario ver más allá de los berrinches.
A raíz de mi experiencia: como hija crecida y criada en una cultura de malos tratos, sin oportunidad para expresar sus emociones y pensamientos y como consecuencia, con deterioro en su salud mental, como madre con prácticas parentales erróneas y como psicóloga con acceso a información, he logrado aprender y desaprender conocimientos, creencias, actitudes y comportamientos que generaban deterioro en el bienestar y calidad de vida tanto mío como el de mi hija e familia.
Para muchas madres, padres y/o cuidadores los comportamientos más difíciles de manejar son los berrinches y las pataletas. Antes de licenciarme como psicóloga era una de ellos, NO COMPRENDÍA por qué mi hija presentaba ese comportamiento y en muchas ocasiones terminaba frustrada y molesta por no poder ayudar a mi hija a relajarse y afrontar la situación de estrés. Hasta que, me di cuenta que sólo se trataba de falta de conocimiento y actitud a querer ejercer una mejor parantelidad.
Para afrontar de manera positiva cualquier situación estresante
Para ello, es necesario entender que durante los primeros años de vida es imposible poder comprender las emociones y pensamientos, reflexionar acerca de ellas y gestionar el comportamiento de manera adecuada sin la ayuda de alguien más. Por lo que será nuestro deber como cuidadores ayudarlos a darse cuenta de lo que sucede, lo que sienten, lo que piensan y cómo es la forma saludable de comportarse.
Ejemplo: Llego la pascua de resurrección y mi hija se quería
comer todos los huevitos que recibió. Al momento de limitar el consumo
de chocolate Monserrat comenzó a presentar una pataleta.Ante esto como
madres, padres y/o cuidadores podemos tomar 2 caminos:
Camino n1: Un afrontamiento inadecuado
NO comprender que ella desea comer muchos chocolates, que siente tristeza y rabia por no poder comerlos y, debido a no comprender lo que siente, se comporta gritando, llorando y tirándose al piso. Y, comportarme desde la des-regulación emocional, al igual que ella, gritar y molestarme sin ser consciente que parte de mi rol como madre es que ella aprenda a regular sus estados emocionales y no internalice que llorar, gritar y hacer pataleta es la forma adecuada de solucionar un problema.
Camino n2: Un afrontamiento adecuado
Comprender su deseo de comer chocolates y describir la situación "hija yo sé que tienes muchas ganas de comer tus chocolates por que son muy deliciosos", explicando el por qué pero, no debes comer muchos dulces "por qué comer mucho chocolate puede dañar tus dientes, tu estomago, hará que te sienta mal, entre otras., y validando su emoción "sé que quieres comer ese chocolate, yo lo sé, también sé que te pone muy triste y molesta por no poder hacerlo, pero..." y, cambiamos el foco atencional, desde el chocolate hacia otro alimento más saludable "pero... aquí tengo una manzana, una de tus frutas favoritas que sí puedes comer y no te hará daño".
Debido a la cultura, se hacia muy complicado poder ejercer este tipo de crianza, sensible, respetuosa y positiva. Sin embargo, mi intención por ser mejor cuidadora que mi madre y mi padre, mi actitud de romper con patrones dañinos y interés por especializarme en el desarrollo por la infancia y parentalidad es que he modificado mis prácticas y estilos de cuidado, esto me ha permitido criar y desarrollar una niña más autónoma, libre, feliz, capaz de respetar a sus pares, empatizar con ellos, relacionarse de manera positiva, resolver problemas de manera adecuada, entre otros aspectos, que en definitiva han aportado a su bienestar y calidad de vida.
Es por esto que, he decidido escribir para ayudar, guiar y orientar a madres, padres y/o cuidadores que se preocupan e interesan por el crecimiento, desarrollo y bienestar de sus hijas e hijos con el objetivo de que sientan informados, educados y acompañados en su proceso parental. Todos nos hemos sentido perdidos en el ejercicio parental, sé que no es fácil pedir ayuda, pero requerimos de apoyo y contención de otros cuidadores para conocernos a nosotros mismos, promocionar y promover el desarrollo saludable en nuestros infantes.
La crianza es una responsabilidad de toda la comunidad, de madres, padres y/o cuidadores. Si no cuentas con ayuda, búscala! Acude a un/a psicóloga/ especialista en el desarrollo infantil y crianza y modifica la forma en como cuidas, enseñas y amas a tus hijas e hijos.
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